Vuelven las Sparkling Nights al Hotel Panamericano


     Sparkling Nights, la única feria de la Argentina dedicada 100% a los espumantes, vuelve al hotel Panamericano de Buenos Aires: su décima edición se realizará los días 26, 27 y 28 de septiembre, de 18 y 23 horas. Unas 30 bodegas dirán presente, ofreciendo más de 200 etiquetas de espumantes que resumirán las últimas tendencias y las novedades que ofrece el creciente mercado de los vinos espumantes.
     Algunas de las bodegas que participarán de las Sparkling Nights son: Mumm, Catena Zapata, Salentein, Navarro Correas, Dante Robino, Freixenet, Vicentín, Sottano, López, Amalaya, Séptima, Altavista, Rosell Boher, Luigi Bosca, Saint Felicient, Familia Schroeder, Las Perdices, Finca La Linda, Secreto Patagónico, Trivento, Manos Negras, Putruele, Sperone, Bottega y Viña Olivia.
      Las entradas se podrán adquirir a través del sistema de compra Ticketek por un valor de 600 pesos. El pase incluye una copa de champagne para la cata. Para los tickets adquiridos antes del 15 de septiembre, se ofrece una bonificación del 30%. En los días y horarios de feria únicamente se podrán comprar en el Hotel Panamericano (Carlos Pellegrini 551, Microcentro).

Ferneterías: el fanatismo por el fernet le da pelea a la cerveza

(Publiqué esta nota en el suplemento Sábado del diario La Nación)

 
     En una de las mesas del bar, doce amigas hablan fuerte, se ríen, intercambian copas. Es miércoles, son apenas pasadas las 21 y la dinámica de la reunión no dista mucho de la que se replica en las más de 100 cervecerías del barrio (Palermo). Pero no estamos en una cervecería, sino en una fernetería. Las copas que van de mano en mano, en esa experiencia compartida de jugar a descubrir sabores y texturas, contienen cócteles de autor que llevan la firma de algunos de los más destacados bartenders porteños, y que en su mayoría tienen como ingrediente principal alguno de los cinco fernets que se sirven en el establecimiento. En la parte delantera del local, una barra abierta a la calle cuenta con cinco canillas para expender en una modalidad de consumo más al paso esos cinco fernets.
     "La idea fue reversionar el concepto de las cervecerías, pero con el fernet y con la cultura ítalo-argentina que hay en torno a esta bebida, de la que los argentinos nos apropiamos, a tal punto que somos el principal consumidor del mundo", dice Diego Díaz Varela, propietario de La Fernetería, bar y restaurante que abrió sus puertas hace un par de semanas en Serrano 1349, Palermo, en lo que era un antiguo y espacioso taller mecánico, ahora vestido con cortinas de terciopelo y en cuyo salón interior domina la escena una imponente barra de 20 metros de largo.
     A unas pocas cuadras de allí, en el número 1657 de la calle Uriarte, funciona desde agosto N53 Fernet Bar, que de la mano de Nero 53 explota las posibilidades que ofrecen sus distintos fernets artesanales, expendidos también directo de barril y servidos solos o en cócteles. "Siguiendo la onda de la cerveza artesanal, hicimos un fernet artesanal premium y luego tuvimos la idea de hacer una cervecería dedicada al fernet, una fernetería", cuenta Hernán Vecchioni, creador del fernet Nero 53, y para quien N53 Fernet Bar es su segunda franquicia (la primera se encuentra en Ituzaingó).
     Pero si bien estas dos ferneterías se presentan como las primeras en hacer foco en el tradicional amargo de origen italiano, esta bebida ha comenzado a hacerse un lugar en las pizarras de muchos bares en los que hasta ahora reinaba cómoda la cerveza. "En Estadio lo servimos desde una chopera: servimos de la canilla el fernet en un vaso con hielo y es el cliente el que luego le agrega la gaseosa", dice Lucas Hurtado, director de Estadio Sport Bar, en Núñez (Cuba 3280), cuya pizarra ofrece, entre las 14 variedades de cervezas y los vermuts, fernet tirado.
     Menos novedosa, en todo caso, es la presencia del fernet en la carta de numerosas barras porteñas, que cuentan con cócteles en los que el fernet es un ingrediente más. "De todos modos, al fernetero fernetero es muy difícil sacarlo del fernet con coca, no te va a tomar cerveza ni otra cosa –asegura Lucas, también gerente de Luzmala (Arcos 2950, Núñez)–. En la barra le podés ofrecer un cóctel con fernet un poco más elaborado, pero 8 de cada 10 ferneteros van a preferir un fernet con coca".
     "El argentino es amante de los rituales y el fernet encontró en los argentinos la posibilidad de convertirse en un ritual, que va desde cómo se sirve, si con dos hielos, si es 30/70 o 50/50 o más, e incluso están quienes tienen su propia jarra para tomar fernet y hasta le ponen su nombre", agrega Hernán Vecchioni.
 
Maridajes
     Berenjenas parmegianas, meatballs, jamón crudo y fior di latte. Estos son algunos de los pequeños platos –"trapizzinos"– que se pueden picar en la barra de La Fernetería (sector del establecimiento apodado Aperitivo), acompañados con un mundo de elecciones a base de fernet. Las canillas ofrecen cinco variedades de fernet tirado –Branca, 1882, Nero 53, Beney y Cestari–, que se pueden beber solos o combinados con distintas bebidas en la proporción solicitada: 30%-70% o 50%-50%. Hay cerveza tirada también, pero lo más destacable son los cócteles, algunos clásicos, otros de autor, en una carta diferente (y a un precio menor: 170 pesos) que la del restaurante (sector apodado Bar & Eatery).
     "Adelante es como una cervecería al paso, pero con canillas de fernets y cócteles que quisimos sacar a la vereda, como lo hacen hoy las cervecerías –resume Diego Díaz Varela–. Adentro, la idea es un restaurante con platos pequeños, para pedir varios y compartir entre amigos, y principales grandes, carnes y pesca, también para compartir". Rodrigo Siero, chef a cargo, precisa la propuesta gastronómica que acompaña una carta de bebidas basada en el fernet: "Adelante tenemos los trapizzinos romanos, que son algo típico, rápido, barato, canchero y fácil de comer de parado con la mano, mientras que atrás la idea es un restaurante italiano, que, como estamos en Buenos Aires, haya una mezcla con lo porteño". Así, conviven en la carta los "spaghetti a la guitarra con calamarettis", los "agnolotti de ricota de oveja, azafrán y tomates secos" y los "fetuccini cacio e pepe", con una "pata de cordero a las brasas, cebollas y papas españolas" y un "truchón entero a las brasas, con vegetales al horno".
     En claro contraste, la propuesta gastronómica de N53 Fernet Bar va por otro lado, e incluso permite que el amargo italiano sea parte de los platos. "La comida es un estilo americano –define Hernán Vecchioni–. Hay desde papas con cheddar y croquetas de salmón, hasta un sándwich de bondiola braseada con barbacoa a base de fernet". Este amargo incluso se deja entrever en los postres, como la chocotorta N53 o el tiramisú con fernet.
     La estrella aquí, no hay dudas, es el fernet. "En el bar tenemos seis canillas de fernet Nero 53", dice Hernán, y enumera: "El clásico o premium, que tiene más de un año de añejamiento y 38° de alcohol, los saborizados (Berries, Citrus y Maracuyá), que tienen 27°; uno que se llama el Barrel Blend, que es el Premium que después de un año de maduración en tanques pasa a barrica de roble francés, donde añeja otros dos años; y por último licor de hierbas estilo alemán, al estilo del Jägermeister, que se llama Mastership".
     Ya no hay marcha atrás, el amargo está entre nosotros.
 
La nota original publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link: https://www.lanacion.com.ar/2172063-ferneterias-fanatismo-aperitivo-le-da-pelea-cerveza

La guerra contra los sorbetes llega a la alta coctelería

(Publiqué esta nota en el suplemento Sábado de diario La Nación)

     "¿Sorbete? No, gracias". Desde la barra de Verne Club, el pequeño cartel advierte al cliente que allí los tragos se sirven sin sorbete (o, en porteño, sin pajita). Lejos de ser un capricho del establecimiento, la decisión de su bartender, Federico Cuco, se enmarca en un movimiento global que busca crear conciencia (y reducir la utilización) del impacto sobre el medio ambiente de los plásticos de un solo uso. "La idea es generar conciencia de la contaminación que genera un sorbete, y que no hace falta llegar a que los prohíban para que dejemos de usarlos", afirma Cuco, en cuyo bar hace ya dos años que los tragos se sirven sin pajita.
     Verne Club es uno de los bares que se han sumado a #MejorSinSorbete, campaña local que busca trasladar a nuestro medio una batalla que, con distintos nombres –Final Straw, o Strawless Ocean, entre otros–, llevan adelante distintas ONG para evitar que los desechos plásticos vayan a parar a los océanos. Los sorbetes, en ese sentido, presentan el problema de ser lo suficientemente livianos como para escapar de los procedimientos de reciclado, por lo que terminan habitualmente en cursos de agua que los llevan al mar. Allí, en vez de biodegradarse, se fragmentan en pequeños trozos que son fácilmente confundidos por comida por los animales marinos. Por ello no es casual que el movimiento antisorbetes haya encontrado rápida respuesta en localidades costeras como Malibú, Estados Unidos, que en febrero prohibió a los restaurantes proporcionar sorbetes, o, más cerca, Pinamar, cuyo Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que prohíbe la entrega de sorbetes (y vasos plásticos) en locales comerciales, que entrará en vigor el próximo 1º de diciembre.
      El problema, advierte Agus Blanco, embajadora de la campaña #MejorSinSorbete, "es que si bien en la coctelería el no uso de sorbete está bastante instalado a partir de muchos bartenders que han dejado de usarlos hace tiempo, los clientes los siguen pidiendo". Los motivos, a veces, son irrisorios: "Hay quienes los piden porque sostienen que si toman sin sorbete les pega más el alcohol", comenta Agus (@mejorsinsorbete).
     "De alguna manera, estamos en una situación similar a la previa a la prohibición de que los supermercados entreguen bolsas de plástico –sostiene–. Al principio la gente decía que era una locura, y hoy ya se acostumbró a llevar su propia bolsa cuando va a hacer las compras".
      "Nuestros habitués ya no se asustan cuando les servimos los tragos sin sorbete, porque hace dos años que no les damos sorbetes, pero los viernes y los sábados, que viene mucha gente que no es la habitual, se sorprenden y nos los piden", cuenta Federico Cuco. Verne Club es uno de los 20 bares que han adherido a la campaña #MejorSinSorbete –otros son Divisadero, Festival, Soria, Prado y Neptuno–, campaña que también ha sumado siete barras móviles (de esas que ofrecen tragos en eventos sociales y casamientos), una cadena de restaurantes, cuatro restaurantes y un hotel.
 
En el país de las bombillas
     Pero ¿qué tan necesarias son las pajitas en la coctelería? "Es cierto que en algunos tipos de cócteles pueden ser útiles, como por ejemplo en un mojito o en una caipi, que tiene hielo roto y que además puede tener pedacitos de lima o de menta, y no está bueno morder hielo picado, así como tampoco que te quede la menta entre los dientes... Pero existen formas alternativas de elaborar los tragos para evitar que sea necesario servirlos con sorbete", responde Federico Cuco, que prepara el mojito en vaso mezclador, luego lo bate en la coctelera para finalmente colarlo y servirlo en copa de cóctel, haciendo innecesario el uso de pajita.
     Aunque no siempre fáciles de conseguir, existen sorbetes elaborados en materiales no plásticos que funcionan como una buena alternativa. Los hay de caña de bambú, de azúcar (que además son comestibles), de papeles biodegradables... Y, por qué no, están también los de acero inoxidable: "Es como una bombilla –explica Agus Blanco–. Se lavan como cualquier bombilla de mate y pueden volver a ser reutilizadas".
     "En otros países es muy común que la gente que va a un bar se lleve su propia pajita de acero, algo que acá no debería ser muy difícil de adoptar, ya que somos el país de las bombillas", concluye Cuco. De hecho, son varios los bares porteños que, en parte para evitar el uso de sorbetes plásticos, pero también como elemento estético que suma a la ornamentación del cóctel, sirven sus tragos con bombillas de mate.
 
La nota original publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link:  https://www.lanacion.com.ar/2167611-la-guerra-sorbetes-llega-alta-cocteleria

The President´s Blend, un corte tinto a la medida de un primer mandatario

     Cuenta la historia que a Juan Domingo Perón le gustaba particularmente el blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah, y que ese era el corte que a fines de la década de 1940 la bodega Escorihuela Gascón elaborada para el entonces mandatario. Con la idea de rescatar esa historia es que en 2004, la bodega lanzó The President´s Blend para el mercado externo, vino que en la actualidad se vende en 20 países. Ahora, en su añada 2016, The President´s Blend llega finalmente a la Argentina en una edición limitada a 7600 botellas.
     Elaborado con uvas provenientes de las fincas que la bodega posee en El Cepillo y en San Carlos, Valle de Uco (Mendoza), The President´s Blend 2016 es un tinto emparentado estilísticamente con el Malbec Orgánico de la bodega (que también se obtiene de la finca de El Cepillo), en donde lo que manda es la frescura y la fruta, dejando a un muy segundo plano la presencia de la madera. Aromas a fruta negra y roja (ciruela, mora, cerezas) con algunas notas especiadas y tostadas, en boca es suave y ágil, con taninos finos, una acidez alta, tensa y jugosa, y un final persistente que combina elegantemente la fruta con los tostados de la madera.
     Su precio de venta sugerido es de 950 pesos.