Crowlers, una nueva forma de tomar cerveza en casa

(Publiqué esta nota en el suplemento Sábado del diario La Nación)


     Primero desembarcaron los growlers. Esos botellones barrigones de vidrio marrón con una manijita adosada en la parte superior, que permiten que el disfrute de la cerveza artesanal se extienda más allá de la cervecería, de modo tal que el fan de tal o cual IPA, Porter o Honey pueda salir del local con unos 1.7 a 2 litros (según el tamaño del growler) para seguir disfrutándola en su hogar. Con la pasión porteña por la cerveza intacta y con un número cada vez mayor de cervecerías por metro cuadrado, una nueva opción para extender el disfrute se encuentra desde hace poco en la ciudad: los crowlers, latas de cerveza que se enlantan en el local a pedido del consumidor y en el momento.
     "Es un sistema de enlatado pero en vivo. La persona viene al local, se sirve del barril a través de la canilla, como cuando uno se sirve cerveza tirada, y a través de una enlatadora se sella herméticamente. El resultado es una lata de 473 cm3 con la cerveza artesanal que más le gustó y que puede llevar a su casa", explica Martín Gianella, propietario de la cervecería El Galpón de Tacuara, una de las primeras en introducir este sistema en la Argentina.
     Surgido en los Estados Unidos a comienzos de 2000, pero masificado en los últimos tres años como resultado del imparable avance de las microcervecerías que se vive en ese país (y en el mundo), el crowler ofrece algunas ventajas por sobre su ya establecido pariente.
     "La diferencia sustancial está en que el growler tiene cierta pérdida de gas, lo que hace uno no pueda conservar la cerveza en perfecto estado en la heladera más allá de un par de días -afirma Martín-. El crowler, por su parte, es hermético y además protege a la cerveza de la luz, que la oxida, lo que permite mantener inalterable sus propiedades gustativas y aromáticas durante casi un mes".
     Otra diferencia, no menor, es el tamaño. Contra los aproximadamente dos de cerveza que contiene un growler, su hermano de lata alberga tan sólo medio litro, lo que lo hace ideal para un consumo más medido, e incluso alienta (y facilita) el llevar al hogar crowlers de distintas variedades. "En vez de llevarte un growler a tu casa con una sola variedad de cerveza, te llevás 4 latas con distintas variedades. Esta idea vemos que funciona muy bien, por ejemplo, cuando tenemos alguna cerveza rara en el local, como fue hace unos días una cerveza de remolacha, que el cliente habitual sabe que no va a volver a estar disponible por un tiempo, entonces tiene la opción, si le gustó, de enlatarla para llevarsela a su casa", comenta Diego Ibargaray, uno de los propietarios de la cervecería Desarmadero, que hace poco más de un mes comenzó a ofrecer crowlers.
     Diego coincide con Martín en que lo hermético del sistema enlatado hace del crowler un envase con una mejor capacidad para preservar las características gustativas y aromáticas de la cerveza (en comparación con el growler).
     "Además, antes de llenar la lata se hace un «barrido» con CO2 en su interior para desplazar al oxígeno, y eso sumado al sellado hermético evita que la presencia de oxígeno oxide la cerveza", explica. Aun así, Diego sugiere que si las latas se llenan con una IPA (sigla de la variedad de cerveza India Pale Ale) conviene no dejarlas más de una semana sin consumir, ya que el intenso aroma a lúpulo característico de estas cervezas tiende a desvanecerse rápidamente ("en este y en cualquier otro envase, sea botella o incluso los barrilles de IPA, conviene no tenerlos mucho tiempo almacenados").
     Vale destacar que las latas "barridas" con CO2 antes de ser llenadas aseguran un grado óptimo de higiene, a diferencia del growler en donde el factor limpieza depende integramente del consumidor.

Take away
     Con un valor que oscila entre los 70 y los 100 pesos la lata -el primer valor corresponde a El Galpón de Tacuara, el segundo a Desarmadero-, los crowlers suman un factor más de atracción en torno al aparentemente imparable avance de la cerveza artesanal. En El Galpón de Tacuara, por ejemplo, existe un diseño distinto para cada una de las variedades a enlatar: "Cada una de las seis variedades tiene un diseño de autor, que juega con la imagen del Tacuara que es un gaucho moderno, e incluso tenemos un diseño adicional con el que enlatamos las variedades que no son fijas y que van rotando en nuestras canillas", cuenta Martín Gianella.
     Los crowlers se han convertido desde su llegada al país en un atractivo más, a tal punto que muchos acuden a las cervecerías ya no a tomarse una pinta, sino a llevarse una enlatada. "Eso nos llevó a que, además de los dos locales que tenemos en Palermo y San Fernando, abriéramos una estación de recarga, sólo para enlatar la cerveza y llevarla", concluye Martín.

La versíón original de la nota publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link: http://www.lanacion.com.ar/2089514-crowlers-tomar-cervezas-artesanales-en-lata

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