Colecciones de vinos que cuentan el paso del tiempo

(Publiqué esta nota en el suplemento Sábado de diario La Nación)

     Hasta no hace mucho tiempo, dar con una botella de un vino argentino de una añada anterior a la actual era tarea difícil. No estaba extendida la práctica de guardar vinos para ofrecerlos años más tarde, por lo que eran contados los restaurantes como Oviedo -pionero en la materia- que se hacían de un stock de algunas seleccionadas etiquetas para ponerlas a dormir en la cava. Pero la mejora significativa en términos de calidad que experimentó el vino argentino en los últimos años llevó a muchos a apostar por la guarda, y hoy es posible no sólo encontrar vinos guardados en numerosos restaurantes y vinotecas, sino que incluso un puñado de bodegas ha lanzado a la venta colecciones de distintas añadas de una misma etiqueta (verticales, como se las llama en la jerga) para que los amantes del vino puedan disfrutarlas en el hogar.
     "Esta es una tendencia que se dio también como resultado de que enólogos, sommeliers y referentes del mundo del vino comenzaron a hacer degustaciones verticales para el público en general. Lo especial ahora es que el consumidor puede repetir esa experiencia en su ámbito privado, y de esta manera apreciar la evolución de un mismo vino a través de los años", comentó Ezequiel Schneer, de Vinoteca Soil.
     Hoy es posible adquirir una vertical de Saint Felicien Cabernet Sauvignon 2004, 2005 y 2006 ($2100) de la bodega Catena Zapata, o incluso otra de esa misma etiqueta, que reúne las añadas 1993, 1995, 1999, 2004, 2005 y 2006 ($7100); en la vinoteca Winery descansa una vertical del ícono de la bodega, Estiba Reservada, que incluye las cosechas 1999, 2003, 2007, 2008 y dos botellas de la 2009, junto con una cava, un decanter y copas ($61.428). Trapiche, por su parte, lanzó su Retrospectiva, que contiene las cosechas 1994, 1996, 1997 y 1999 de Trapiche Medalla ($11.030); Nieto Senetiner ofrece el estuche Don Nicanor Single Vineyard Villa Blanca Collection, con las añadas 2011, 2012 y 2013 ($3500); y Luigi Bosca, con su colección vertical Finca Los Nobles Field Blend Cabernet Bouchet, alberga en un estuche de madera las cosechas 2010, 2011 y 2012 ($4200).
     "La idea de crear colecciones muy limitadas a partir de esos vinos guardados es bastante novedosa, e implica un trabajo de archivo y de cata importante para poner en valor el acervo de la bodega y hacerlo disponible -explicó Pablo Naumann, de Catena Zapata -. Para el consumidor tiene muchos matices: es lúdico, es educativo y es iluminador".
Los que guardan
     Aunque reciente en la Argentina, la buena costumbre de guardar vino hace que, más allá de las verticales a caja cerrada que hoy ofrecen las bodegas, sea posible armar verticales a partir de las botellas guardadas por vinotecas y restaurantes. "Los clientes piden las distintas cosechas de a una y ven cómo van mejorando año a año", contó Emilio Garip, propietario de Oviedo, restaurante cuya cava es un mundo en el que descansan extensas verticales de vinos como Cobos Malbec, Estiba Reservada, Cheval Des Andes o Chacra 32, entre otros.
     Afortunadamente, su buena costumbre de atesorar vino para luego ofrecerlo a quienes visitan el restaurant se ha extendido a diversos establecimientos. "En Soil tenemos verticales de etiquetas como Alta Vista Alto, Gran Equilibrista, J. Alberto o Château Le Puy Barthélémy [Francia], por ejemplo", comentó Schneer. Por su parte, Gabriel Oggero, chef del restaurante Crizia, relató: "Contamos con más de 50 verticales y etiquetas de añadas anteriores. En los champagnes, tenemos hasta 12 años atrás y en espumantes desde la cosecha 2000; en blancos, alguna añada semillón de 1947, otros del 93 y de 2007 en adelante; en tintos nuestras verticales más destacadas son de Enzo Bianchi y Felipe Rutini, ambas de 1994 a 2009, o Alta Vista Alto, de 1999 a 2006, entre otras".
    Dar con añadas anteriores en vinotecas y restaurantes abre la puerta a un juego que permite apreciar cómo evolucionan los vinos argentinos con el paso del tiempo, y cuál es la influencia de factores como el clima. "La experiencia de probar una vertical es magnífica porque podés ver la evolución según la interpretación del enólogo -agregó Oggero-. Aparte, te da la oportunidad de comparar vinos de misma bodega pensados en diferentes momentos".

La nota original publicada en La Nación se encuentra en el siguiente link: http://www.lanacion.com.ar/2098206-colecciones-de-vinos-que-cuentan-el-paso-del-tiempo

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